Cuando viajamos por los llanos venezolanos es imposible dejar de admirar la belleza de uno de los ecosistemas que más ampliamente han caracterizado a esta vasta región: los morichales, una formación típica del llano en donde la palma moriche crece asociada con otras plantas en un ambiente muy húmedo sobre terrenos que casi siempre están anegados, los esteros.
Además, si hacemos el viaje durante la época de lluvias no saldremos del asombro al contemplar los espacios infinitos de la sabana cubiertos de agua hasta donde alcance la mirada. Es así como haciendo mención a una parte de la última estrofa de la tonada "Sabana" de Simón Díaz - Te quedarás tan solita, como becerro sin madre, como morichal sin agua. Sabana, Sabana-, es necesario resaltar, esta última parte como morichal sin agua, pues las posibilidades de este fenómeno son capaces de ejecutarse si se continúa, con el comportamiento que muchos llevan a cabo, generando consecuencias severas para nuestra única nave espacial, la Tierra.
Definitivamente, ya se gasta saliva, pero en este caso letras
y palabras para decir lo que ya sabemos. El modus vivendi de estos individuos
egocentristas y las ansías que traen consigo, acelera el proceso que la globalización
lleva implícita como lo es la devastación de nuestra madre tierra, debido al
calentamiento global y muchas otras enfermedades creadas por las actividades
humanas. Sin embargo, la esperanza está ahí, la conciencia acerca de nuestro
vínculo con la Pachmama crece cada vez más y está en nuestras manos multiplicar
esa conciencia.
Es por esto que el 2 de febrero de 1971, se firma en Irán la convención Ramsar los cuales adjuntan una serie de pautas para la protección de 1.950 Humedales de 160 países para esa epoca, con la finalidad de resguardar la flora, fauna, ecosistemas y microorganismos de este habitad, el cual cumple un papel muy importante en el medio ambiente. Fue sino hasta el 2018 que se firmaron y registraron un total de 2.302 humedales de 196 países, convirtiendo a Venezuela en uno más de la familia con un total de diez humedales protegidos, variando entre lagunas, manglares, ciénagas, lagunas costeras, deltas, entre otros. Es por esto que se hace necesario repetir y repetir una vez más, la importancia de proteger, respetar y luchar para conservar la majestuosidad natural de nuestro ecosistema venezolano.